No todos los problemas de un reloj se pueden resolver en casa. Esta guía distingue las comprobaciones sencillas de las señales que exigen dejar de usarlo y acudir a un profesional.
1. Vigila la batería
Si un reloj de cuarzo se detiene o funciona de forma irregular, pide a un profesional que revise y cambie la batería. No dejes una batería agotada dentro mucho tiempo y solicita una revisión de juntas y estanqueidad tras abrir la caja.
2. Aléjalo de imanes potentes
Los campos magnéticos intensos pueden afectar a la precisión de algunos movimientos mecánicos. Mantén el reloj lejos de imanes fuertes, altavoces y cierres magnéticos y pide una revisión si su marcha cambia de repente.
3. Recurre a un profesional cuando corresponda
No existe un intervalo de mantenimiento válido para todos los relojes. Sigue el calendario del fabricante y solicita una revisión antes si cambia la precisión o la reserva de marcha, aparece condensación o la corona o los pulsadores dan problemas.
4. Límpialo con cuidado
Limpia la caja y la correa con un paño suave y seco. Usa agua solo si la resistencia y el manual del modelo lo permiten, con la corona completamente cerrada. Evita el agua caliente y el vapor, y no mojes las correas de piel.
5. Comprueba el ajuste y la sujeción
Cierra el broche, mueve la muñeca y tira suavemente de ambos lados. No debe sobresalir ningún pasador ni quedar eslabones abiertos o barras sueltas. Si aprieta o el cierre se abre solo, reajústalo o acude a un profesional.
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