Cuidar bien un reloj automático empieza por conocer su movimiento y seguir el manual del modelo. Estos pasos ayudan a evitar errores frecuentes sin asumir que todos los relojes comparten las mismas especificaciones.
¿Hay que llevarlo todos los días?
No hace falta llevarlo con una frecuencia fija. El uso habitual ayuda a mantenerlo cargado, pero depende del movimiento de la muñeca y de la reserva de marcha. Si se detiene, ponlo en marcha como indique el manual del calibre y ajusta después la hora.
¿Cómo se le da cuerda correctamente?
Algunos calibres automáticos admiten cuerda manual y otros no. No hay un número universal de vueltas: sigue el sentido y la recomendación del manual y, tras ajustar el reloj, cierra una corona roscada sin apretarla en exceso.
¿Cómo debe guardarse?
Guarda el reloj en un lugar seco, con temperatura estable y lejos de imanes potentes. Usa una caja o compartimentos separados para evitar arañazos y no lo dejes en un coche con frío o calor extremos.
¿Cómo se limpia y qué ocurre con el agua?
Limpia la caja y la correa con un paño suave y seco. Usa agua solo si la resistencia y el manual del modelo lo permiten, con la corona completamente cerrada. Evita el agua caliente y el vapor, y no mojes las correas de piel.
¿Cuándo necesita mantenimiento?
No existe un intervalo de mantenimiento válido para todos los relojes. Sigue el calendario del fabricante y solicita una revisión antes si cambia la precisión o la reserva de marcha, aparece condensación o la corona o los pulsadores dan problemas.
¿Cuándo conviene revisarlo cuanto antes?
Solicita una revisión si aparece condensación bajo el cristal, cambia claramente la precisión o la reserva de marcha, la corona funciona mal o el reloj recibe un golpe fuerte. No abras la caja por tu cuenta; podrías afectar a las juntas y la estanqueidad.
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