Un reloj automático incorpora un movimiento mecánico cuyo rotor gira con la muñeca y transmite energía al muelle real. No necesita una pila para mover el mecanismo, pero sigue siendo una máquina de precisión que debe usarse y cuidarse según las indicaciones del modelo.
¿Cómo funciona un reloj automático?
El muelle real almacena energía y la libera de forma gradual a través del tren de engranajes y el escape. Si no se usa, el reloj puede detenerse cuando se agota la reserva de marcha. Tanto la reserva como la posibilidad de darle cuerda con la corona dependen del calibre.
¿Qué ventajas ofrece?
Combina la artesanía mecánica con la comodidad de cargarse durante un uso habitual. Un movimiento bien cuidado puede acompañarte muchos años si recibe el mantenimiento correcto y siguen disponibles los repuestos adecuados.
¿Qué debes valorar antes de comprar?
La posición, la actividad, la temperatura y el magnetismo pueden afectar a la precisión, y el movimiento necesita revisiones según el fabricante. Compara grosor, reserva de marcha, resistencia al agua y coste de servicio, no solo el tipo de mecanismo.
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