La historia del reloj de buceo avanza junto a las cajas estancas, las esferas legibles y los sistemas para controlar con seguridad el tiempo de inmersión. Esas necesidades definieron su diseño actual.
1. De las cajas estancas a los relojes herramienta
Los intentos de proteger el reloj de pulsera frente al agua cobraron impulso a comienzos del siglo XX, y en la década de 1920 evolucionaron las cajas con corona y fondo sellados. En 1953 aparecieron modelos decisivos de 100 m, como Rolex Submariner y Blancpain Fifty Fathoms, mientras se extendía el buceo autónomo.
2. Diseñados para medir y leer el tiempo
Un bisel graduado protegido, normalmente unidireccional, ayuda a controlar el tiempo transcurrido. Los índices y agujas luminosos y contrastados facilitan la lectura con poca luz. La seguridad depende también de un ajuste correcto y de la planificación de la inmersión, no solo del reloj.
3. Qué significa la norma ISO 6425
La ISO 6425:2018 establece requisitos y ensayos para relojes de buceo diseñados para al menos 100 m y equipados con un sistema seguro para indicar el tiempo de inmersión, visible en la oscuridad. La apariencia de buceo o una cifra de resistencia no demuestran por sí solas el cumplimiento.
4. Elige según la actividad y la ficha técnica
Comprueba la resistencia al agua declarada, la idoneidad de la correa, el cierre de la corona, el uso del bisel y los pulsadores y el mantenimiento recomendado. La estanqueidad puede disminuir al envejecer las juntas o abrirse la caja, y los metros no equivalen a una profundidad literal segura.
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